sábado, 5 de noviembre de 2011

66. El reflejo sin dueño

Pase los restantes días encerrada en mi cuarto con la única compañía que la de mi soledad. Estaba demacrada. No había provado bocado desde mi llegada. Solo bebía pequeños sorbos de agua en el grifo del lavamanos y lo hacía también con la luz apagada. Las cortinas eternamente echadas aseguraban una total oscuridad, pero no aun así más oscura que la de mi interior. Llevaba su pulsera en mi muñeca izquierda, con la ilusa idea de que aquella pulsera era lo único capaz de traerle de vuelta. Una noche (o día) algo en mi exploto. Empecé a sentir una repentina furia hacía él que hasta aquel día quería y esperaba.

"¡IMBECIL, IDIOTA! ¡ERES LO PEOR QUE ME OCURRIÓ, POR TI ESTOY ASÍ! ¡OJALA NUNCA NUESTROS DESTINOS SE HUBIERAN CRUZADO!" Mientras gritaba y pataleaba a la nada me agarraba de la cabellera produciéndome pinchazos que aumentaban el dolor de cabeza producido por la falta de sueño y  de tanto llorar.

Aun enojada fui al baño y por primera vez en mucho tiempo encendí la luz. Estuve a punto de gritar cuando vi mi reflejo. Mis ojos estaban rojos, humedecidos y carentes de vida. Y bajo ellos, unas ojeras como moratones ya rozando la tonalidad negruzca. Mi cara también se veía más delgada como mi cuerpo. Pero era una delgadez que asustaba. No fui consciente de o que mi cuerpo intentaba hacer hasta que vi lo que tenía en mis manos. Del botiquín de emergencias, hacía sacado un bote de pastillas. En mi otra mano portaba otro puñado que se acercaba alarmantemente a mi boca.

"¿Tan cobarde eres como para suicidarte? Me das pena"

Mi mano se abrió en el momento justo que las pastillas iban a entrar a mi boca, cayendo de este modo al suelo. Alterada lancé el bote de pastillas contra la pared fragmentando el cristal del envase.

"¿Qué me esta pasando?" Pasaba mis manos por mi cabeza en un aspecto de desesperación. Pero otra figura apareció en el espejo.

"Te esta pasando que eres una débil" Me sobresalte ya que yo era la única que había en la sala. Mire tras de mí pero a nadie pertenecía ese reflejo. " Deja de buscarme, ya que físicamente existo pero tus sentidos no son tan agudos como para encontrarme."

"¿Quién eres?" La chica sonrió mostrando una perfecta dentadura y con unos colmillos intimidantemente afilados. Hizo pucheros con la cara y unos ojos azules se posaron en mi.

"¿Ya no me recuerdas?-ríe- Y pensar que gracias a mi estas viva..." Como si me hubieran propinado un sonoro guantazo vinieron mis recuerdos. El rayo, la oscuridad, las vendas y una chica igual a mi.

"La chica de las vendas..." Mi mirada era indefinida, no miraba a nada en particular. Mi mente divagaba recordando en como tras que aquella oscuridad reptara por mi piel había abierto los ojos en el mundo de los vivos.

" Puedes llamarme Alicia si lo prefieres Critalice... Voy a atraparte Cris, ten lo por seguro. Yo seré tu apocalipsis." Tan fugaz como apareció, desapareció. Salvo que al ocurrir aquello el espejo se fragmento como si lo hubieran explotado. Mi grito se oyó por toda la casa mientras que en el baño los cristales cortaban mis brazos y una de mis mejillas.

Red que aguardaba siempre atento a algún aviso para poder entrar en mi cuarto oyó el grito.

"¿Cris? ¿Cris estás bien? ¡¿Critalce?! ¡CRIS HABRÉ AHORA MISMO LA PUERTA O LA TIRO A BAJO!" A carencia de respuesta, Red cumplió con su palabra. Tomo un poco de carrerilla pero cuando fue a cargar contra la puerta, esta se abrió. No pudo frenar a tiempo y dando volteretas se chocó con el suelo. "Au.. Eso dolió...bastante... X__X Mi cabecita..." Estaba con la cabeza boca arriba y con las piernas para el cielo en la pared. Vislumbro la luz y con cuidado se puso en pie "¿Cris, estás bien? ¡O dios mio Cris!"

La rojiza cara de mi hermano palideció al ver un pasillo de sangre en el suelo y montones de cristales rotos. Pero la visión más terrorífica que encontró no fue nada más y nada menos que mi cuerpo demacrado lleno de cortes de los que brotaban hilos de sangre.

"¿ Reeed?" Un repentino cansancio hizo que mis ojos se cerraran y a pesar de los miles de cristales punzantes que llenaban el suelo y rajaban la planta de mi pie, mi cuerpo perdió fuerza y se precipito al suelo.  La rapidez de mi hermano me salvo de quizás un doloroso final, pero para entonces yo ya estaba sumergida en completa oscuridad. Pero en esa oscuridad había algo. Unos ojos azul intenso que me miraban con maldad.
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Jojojo al final actualice antes de lo que imagine x3. He pensado que ya me demore demasiado en este blog por lo que el inicio de Canciones de Madrugada tendrá que esperar. Mientras para los que si querían leer esa historia les aviso que ya ando escribiendo los borradores a Word y quizás algún día suba el primer capítulo. En fin me las piro y no se olviden de comentar \(^O^)/
Bye! ♥

1 comentario:

  1. ... ¿Por qué hiciste que Red se cayera así? XD Dale crédito y déjale romper la puerta si así lo desea LOL! XD
    Pobre Cris! D: Esa chica del espejo me provoca cañangasñangas TT___TT! Está loca D:
    Wiii actualizaste, yay! XD Y si, también quiero leer ¨Canciones de Madrugada¨*o* Pero más aún quiero ver que pasa entre Cris y esa chica! TT___TT
    ¡Buen capítulo! ^o^ ¡Notable! x3 Seguí así! x3
    Bye! Cuidaos! x3

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