viernes, 28 de septiembre de 2012

93. Luz y pasados

Comenzó como un lejano pitido, hasta que se fue haciendo más alto y fuerte. Una luz brillaba perdida en aquella espesa oscuridad. Estiro receloso la mano hacía ella. Al tocarla, el color volvió a ella, el negro de su piel se volvió más vivo. Sus ojos brillaron por un instante y entendió el mensaje. Se fundió en aquella luz. Sus ojos azules se volvieron tan claros como el cielo, ahora era una estrella. Resplandecía y se sentía bien.
La luz empezó a llenarse de cuadrados, hasta que se dio cuenta de qué eso era un techo. Miró a su alrededor, el pitido provenía de un aparato donde se dibujaba una raya con picos.

No recordaba como había llegado a ese lugar, ni siquiera de su nombre. Entonces vio el sobre blanco a su derecha. Empezó a leer las frases confundido.

<Querido Ángel;

Posiblemente cuando lees está carta no recuerdes nada, en parte así lo espero. Mereces ser feliz y sé que si recordases sobre mí, hubieses seguido tan tozudo en ayudarme. Y mira lo que conseguiste por hacerlo. Terminar en un hospital, en coma y sin recuerdos. Te dejo una tarjeta en el sobre, ese es el número de un compañero amigo tuyo. Tocáis juntos en una banda, él te ayudará con tu falta de recuerdos.

Ojalá seas feliz, espero que algún día volvamos a encontrarnos. Siempre me has salvado, aunque apenas nos conociésemos, y creo que llegaste a ser algo importante en mi vida sin que me diese cuenta. Cuídate mucho Ángel.
                                                                                                        Cristalice   >>

"Cristalice..." Apoyo la cabeza en la cómoda y perdió la vista por la ventana. Forzando su mente en recordar la mínima cosa sobre aquella misteriosa chica.  Miró el numero de la tarjeta, algo le decía que tenía que encontrar a esa chica pronto. O sino algo malo la pasaría.

*                                                  *                                                 *                                         *

Recibí la carta de Amy dos semanas después de mi salida del hospital. Leí su contenido y me esforcé en mandarle una vaga y desganada respuesta. Llevaba desde que mis heridas sanaron, yendo al hospital a pasar mis ratos libres con Ángel. Esperando un día llegar y oír que estaba despierto, y poder irme tranquila.

Pero el día anterior había sido diferente. Llegue y me quite la chaqueta mientras caminaba por los pasillos. Estuve allí una hora sin hacer nada más que tararearle canciones y tomarlo de la mano.
Tras eso, salí para llegar a tiempo a mi turno en la librería. Pero algo paso durante el regreso. Drake y yo nos cruzamos en medio de la calle. Como acto reflejo, retrocedí e intente evadirlo, pero el erizo estaba interesado en encontrarnos.

" Que bueno ver que ya no pareces una muerta viviente. En serio, preciosa, las vendas no te quedan nada sexy"

"Aléjate de mí o te denunció por todo lo que me hiciste" Ahora que podía moverme sin molestares, no me importaría dejarme caer por el cuartel de policía.

"Sabes que no lo harás" Su voz sonaba burlona.

"¿Qué te hace pensar eso?" Intente ignorarlo y seguir pero me agarro cada brazo y siseo en mi oído

"Porque no quieres que a el resto de tus amiguitos les pasé lo que le paso a Ángel"  Mis pupilas se dilataron del miedo.

"¿Qué sabes tu de eso?"

"Se que yo me encargue de trucarle a ese imbécil el coche. Nadie puede tocar con mis juguetes, menos yo"

"¿Tú.... ¡ Maldito enfermo!" Lo golpeé y el me tomo del bazo y me llevo a una calle donde no nos vieran.

"Escucha bonita, no me obligues a bajarte esos humos. Eh eh eh, no quieres tener que visitar más salas del hospital ¿verdad?" No conteste, lo mire con odio y le escupí. El me soltó y yo eche a correr lejos "Es tan juguetona"

Llegué a la librería y me escondí tras el mostrador. Intentando regular mis pulsaciones. Respire hondo y me hice a la idea. Estaba sola en esto y cualquiera que intentase ayudarme podría pagarlo caro. Todo por esa estúpida obsesión de ese enfermo.

*                                            *                                           *                                                   *

"¿Ya empezamos con la recogida de esmeraldas? -_-Uu"

"Yep" Tails apenas me escuchaba. Estaba retocando por millonésima vez el Tornado. Yo jugaba a lanzar la llave inglesa al aire y atraparla. "Según Sonic, Eggman se las pasa muy entretenido en su base 'secreta'. Sospechamos que el viejo gordo tiene algo entre manos"

"¿Eso es algo obvio no? A ver, siempre esta diseñando maneras de destruir a Sonic y conquistar Mobius. Yo creo que es algo obvio que panea algo e___eUu" Tails me miró irónico y fingiendo estar enfadado me tiro el pañuelo lleno de grasa seca a la cara. "¡EY!"

"¡Haha chúpate esa, listilla!"

"¿Con qué esas tenemos? ¡Toma!" Le lance el cojin sobre el que estaba sentada

A pesar de que Tails se estaba convirtiendo en un joven muy guapo, para mi seguía siendo como niño pequeño. Y no era la única. Para Sonic era su pequeño hermanito, y Knuckles igual solo que el equidna era más rudo y reservado. Nos lanzamos cosas hasta que entro Sonic y Knuckles. Ambos tuvimos la misma mala idea.

"¡BOMBARDEO!" Tomamos todos los cojines y se los lanzamos a ambos. Estos intentaban devolver el golpe, pero en cuanto agarraban un cojín, otro les daba en la cara. Cuando nos quedamos sin cojines, decidimos tomar la táctica evasiva de la gacela.

"¡Corran por sus vidas! Dx!!" Y eso hicimos. Pero tampoco fue sencillo. Ambos eran muy rápidos y en poco nos alcanzaron.

"¡Os vais a enterar, enanos!"

"¡Calla viejo, que te salen las arrugas!" Sonic y Tails estallaron en carcajadas con mi comentario. Knuckles empezó a hacerme cosquillas. Terminamos los cuatro por el suelo. Riéndonos y recuperando el aliento. "Echaba de menos estos momentos"

"Yo también, últimamente nos divertimos poco" Sonic me miró y sonrió. Yo me sonroje un pelín y aparte la mirada

"El original Sonic Team, como en los viejos tiempos "

"Si... Por aquel entonces Amy no sabía mezclar los colores de la ropa..."

"¡Sonic!" Todos se rieron y yo también. Estuvimos recordando viejas anécdotas de nuestras primeras aventuras. El sol se puso, pero no nos movimos. Seguimos contando las historias y bromeando, tumbados en el suelo. Bajo las estrellas, cubiertos con el calor del hangar con techo de crital.

jueves, 27 de septiembre de 2012

92. Encuentros

Cuando logré llegar al barrió, una manto de agua emborronaba las calles. A pesar del frío que sentía, me paré bajo la lluvia. Miré al cielo, oscuro y difuso, tal y como me sentía. Entonces recordé la letra de una canción. Antes no la entendía bien lo que quería decir. Pero todo se puede aprender. Entonces a medida que avanzaba, iba susurrando el estribillo.

"So stand in the rain...stand your ground... stand up when is all crashing down...Stand through the pain, you won't drown... And one day what lost can be found... You stand in the rain..." (Traducción: Aguanta bajo la lluvia...mantente firme... Resiste cuando todo se venga abajo... Aguanta el dolor, no te ahogarás... Y un día encontrarás lo que perdiste...Aguanta bajo la lluvia...)

Estaba ya frente a la puerta, chorreando agua de pies a cabeza. Notaba como ambos camisones estaban pegados a mi piel. Eso hacía que me doliesen los moratones. Me lleve la mano al camisón buscando las llaves. Al abrir la puerta me vino el olor a café recién hecho. Comprobé la hora, las 5:00 de la mañana. Ni siquiera Lalo era tan madrugador. Pase por el salón en dirección en mi cuarto cuando les vi. La banda entera estaban sentados en los dos sofás. Hector (nuestro batería) daba ligeras cabezadas con cuidado de no clavar a nadie sus largos  afilados cuernos. Ash y Mina estaban dormidos en un sofá apoyando sus cabezas el uno en el otro. Los únicos despiertos eran Lalo y Scarlet. Cuando oyeron mis pasos, se pusieron en pie.

"¡Rose!" Su cara reflejaba el alivio y el miedo por mi mal estado.

 Scarlet sin dar tiempo a que Lalo y los demás espabilasen, me llevo a mi cuarto. Me ayudo a quitarme la ropa y cambiarme, teniendo espacial cuidado con no rozarme el brazo derecho y la mitad de mi cuerpo. Llevaba una camiseta de manga larga que me valía de vestido. Era muy gruesa por lo que me permitió entrar algo en calor. Me deje poner la toalla en el pelo. Scarlet comprobó de arriba a abajo y luego me llevo al salón con los demás. Una vez allí todos parecían estar, más o menos, conscientes. Hector me miraba con sus ojos negros, capaz de encoger de miedo a cualquiera. A cualquiera, que desconociese de su gran corazón.

"¿Quién te ha echo esto, pequeñaja?" Su mirada se enfrío. Pero no se me erizo ni un solo pelo.

"Yo... Ángel, él me..."

"¡Maldito zorro! ¡Cuando lo agarré le arrancaré la cola y..." Scarlet ya lanzaba amenazas sin ni siquiera dejarme explicar.

"¡SCARLET!" Ella me miro sorprendida. Nunca la había gritado así " ¡Él no fue!"

"Entonces...¿ qué te paso, cielo?" Mina se agarraba con fuerza a la mano de Ash. Ambos tenían sus ojos sobre mí.

"Vino a casa a disculparse por una discusión que tuvimos, luego tomamos el coche y... Los frenos no funcionaban... Él me sacó del coche, pero él..." Trague saliva pero el nudo seguía " Él se estrello contra el árbol...Por suerte logramos llegar al hospital..."

"¿Entonces Ángel está bien?" Hector me miraba afligido por el relato. Hice un esfuerzo por mantenerme fuerte, pero esa pregunta fue como si me disparasen en la sien. No me controlé y caí al suelo llorando. Hector me saco en brazos, me sentía como una infante a su lado. Me metió dentro de la cama y me arropo.

"No te preocupes Ro, todo se arreglará. Ahora debes dormir, necesitas descansar" El toro abandonó el cuarto con sigilo, y me quede a oscuras. Me hice un ovillo e intente descansar. Pero los recuerdos me acosaban. Finalmente logré dejar la mente en blanco, soñando que flotaba en una nada, donde nada me podía dañar.

*                                     *                                  *                                        *

Paseaba por la playa, sola, perdida en mis pensamientos. Las cosas habían mejorado bastante desde nuestro regreso. Los arboles, antes muertos, ahora ofrecían una gama de naranjas y maderas fuertes. El invierno se acercaba, pero apenas llevaba una falda corta blanca y una sudadera color melocotón.
Tails ya había vuelto a recuperar su espiritu, Sonic también había dejado de rehuir a todo el mundo. Rouge seguía trabajando en GUN y había logrado introducir a Shadow en su grupo. Ahora ellos dos y E- 123 Omega formaban un extraño equipo al servicio de GUN. El erizo bicolor seguía sin recordar la aventura que nos hizo vivir. Knuckles seguía pasando las horas durmi- digo, "guardando" la Master Esmerald (no se lo cree ni él XDu), Cream se estaba convirtiendo poco a poco en toda una jovencita.

Yo por mi parte, no tenía de que quejarme. Al fin había logrado conseguir tiempo a solas con Sonic. Él y yo solíamos pasear juntos por las calles o sino, él me llevaba a lugares inexplorados de las montañas. Ese día él tenía que solucionar unas cosas con Tails, por lo que me fuí yo sola. Llevaba el sobre en la mano libre. Me lo había llevado para completarla. Llevaba varias semanas sin tener noticias de Cris, y empezaba a preocuparme. En las últimas cartas,( la de felicitación por nuestro dieciseisavo cumpleaños) parecía que algo la hacía estar triste, pero no contestaba cuando le preguntaba. Finalmente me senté en una roca. Y empecé a escribir.

< Querida Cris;
Llevo semanas sin recibir cartas tuyas. Espero que a esta me contestes. Desde nuestro cumpleaños no sé nada de ti. Ni siquiera si te gusto mi regalo. El tuyo en cambio lo llevo siempre encima. Es precioso, ojalá un día podamos vernos para agradecértelo. Te escribo desde la playa, el ocaso se ve precioso desde aquí. Hoy Sonic estaba ocupado junto con Tails, así que salí a dar una vuelta sola. Los demás están todos mucho mejor desde la última carta. Deberías ver a Cream, su pelo corto lo ha dejado crecer hasta llegarle a los hombros. Se está volviendo toda una señorita. Ojalá tu respuesta llegué pronto. ¡Cuídate mucho amiga!
Besos, te quiere
                                                                                      Amy Rose~ >>

Cerré el sobre y me lo guarde en el bolsillo de la sudadera. Al instante sentí una presencia detrás mía. Agarré con rapidez una piedra más o menos grande y me giré.

"Tranquila...Soy yo" El erizo de mirada seria estaba de cuclillas frente a mí " ¿Qué haces tú aquí tan sola? ¿Cómo es que no estás con el faker ese?"

"Me asustaste... Pues lo que me da la gana, ¿no crees? Además, no siempre estoy detrás de Sonic. Ya tengo 16 años, no soy una cría" Me cruce de brazos y le aparte la mirada. Shadow pareció soltar una risa ahogada.

"¿Segura? Que yo sepa, no tardas en saltar a sus brazos cada vez que lo ves..."

"¡Bueno ya está bien! ¡ Ocúpate de tus asuntos que yo me ocuparé de los míos!" Shadow tenía una pequeña sonrisa para molestarme más. Se puso en píe y me miró serio.

"Tranquila rosada, no te creas que pasar el rato contigo es mi propósito del día" Al fin se marcho. Su estela al correr se fue difuminando hasta perderse. Lo aborrecía. No me gustaba ese erizo. Por su culpa Cris había cambiado y se había alejado de nosotros. No sería justo, pero eso era lo que pensaba.

"Ella cambió... desde que se conocieron...Shadow la cambio, y la separo de nosotros" Miré los últimos rayos de sol, me calcé y me encaminé de vuelta a casa. Envié la carta y recé a las estrellas para poder encontrarme con ella otra vez.
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Hola mis queridos lectores! >u<! Siento demorarme entre entrada y entrada, pero es qué este año cambiaron las tornas: antes apenas usaba dA y ahora tengo mi cuenta con más de 3 dibujos >o<! Y tengo más dibujos en proceso >o<!!  Además tengo el colegio, que lo bueno es que las tardes que me queda rato libre las dedico casi siempre a escribir (ya que con el dibujo prefiero hacerlos los fines de semana) Así que gomene u__ù''', y no se olviden de comentar. Qué menos Aycii ya nadie comenta D:! Aun así gracias amiga, tus comentarios me animan un montón ^u^! Bueno nada más que decir, ya publicaré este finde la continuación!
Un beso y un saludo n__n

domingo, 23 de septiembre de 2012

91. Sueño profundo

Cuando pude volver a sentir, estaba sobre un suelo frío y liso. Oí unos cuantos gritos ahogados antes de abrir los ojos. Habíamos aparecido en medio de la puerta de urgencias. Respiré agotada y miré a las enfermeras. Apenas sentía ya su corazón y no respiraba.

"A-ayuda..." No me respondían las piernas. Las enfermeras gritarón cosas que no entendí.

Se llevaron a Ángel en una camilla. Una enfermera le había puesto una mascara de oxígeno. Aunque quería acompañarles, me derrumbe nada más dar el primer paso. Estaba aturdida y exhausta. Un par de enfermeras me intentaron levantar, sus voces sonaban distorsionadas y lejanas, pero por sus caras parecían que yo también necesitaba atención médica. Al principio me resistí, pero me llevaron a regañadientes.
Cuando me tumbaron en la camilla, aproveche que las enfermeras me daban la espalda para llevarme la mano al bolsillo, cuando lo tenía en la mano me lo lleve al cuello para ponérmelo. El brazo derecho me dolía horrores, pero prefería sufrir ese dolor a "otro tipo" de dolor.

No sé cuanto tiempo pasé en aquella camilla. Las enfermeras me limpiaron y vendaron las heridas. En cuanto estuve lista, me quise ir a ver a Ángel. Necesitaba saber que el estaba bien. Pero las enfermeras me volvieron a tumbar. Forcejeé pero note como una de ellas me pinchaba algo en la vena. La medicina me sedo y caí rendida, más por el cansancio.


Caminaba por el pasillo apoyándome en las paredes. Tenía que encontrar su habitación. Saber que estaba vivo y a salvo. Tras vagar por un pasillo desierto dí con un doctor.

"El zorro negro..." Miró al cielo pensativo y comprobó un cuadernillo "Si, llego anoche. Paro respiratorio, múltiples contusiones, extremidad y dos costillas rotas" Por la tranquilidad de su voz, parecía algo relativamente controlado.

"Entonces, ¿está vivo?" Pregunte esperanzada. El lince me miró,  ojeó la hoja y se le cambio la cara.

"¿Usted es familiar suyo?" Me miro de arriba a abajo. Supongo que mi mal aspecto (un brazo y casi medio cuerpo vendado, moratones, etc...) no parecía convencerlo. Aun así, yo parecía haber sido la única preocupada. "No lo voy a mentir señorita, está mal. Muy mal. Cuando llego aquí estaba más muerto que vivo, hicimos lo que pudimos. Pero..." Parecía que a él, hablar, fuera más doloroso que echar sal en una herida. "Mejor sigame. Siempre dicen que una imagen vale más que mil palabras"

Y tanto que si valía. Cuando la puerta se abrió, pude notar el olor a cerrado y el pitido de las pulsaciones. Las persianas estaban echadas, aun así, una lampara de mesilla alumbraba a Ángel. O lo que quedaba de él. Tenía vías en cada brazo. Unas para suministro de sangre, otra para el suero y otra para el alimento. Como si no fuese suficiente, llevaba una de esas horribles mascarás transparentes, lo que hacía que siguiese respirando. El pulsimetro sonaba estable. Aun así, mi cuerpo se tambaleo. Aquella imagen era aun peor que lo que me ocurrió horas antes. ¿Horas? Ahora parecía todo muy lejano.

"Está en coma, es posible que si vuelve en si, su memoria podría estar dañada o meramente olvidarse de todo. Lo lamento"

Cuando el doctor me dejo allí, me senté junto a su cama a tomarlo de la mano. Vi una pequeña cómoda en la sala. Abrí los cajones y encontré algunas hojas olvidadas. Entonces se me vino una idea  ala mente. Salí al pasillo en busca de alguna enfermera. Luego regrese a la habitación con el boli prestado. Mire nuevamente a Ángel y empece a escribir. Cuando termine, doble el papel y lo deje en la mesilla de noche junto a él. Lo miré y sentí una puñalada. Yo era la causante de tanto sufrimiento. Otra vez. Primero Sonic. Y ahora, Ángel, solo que esta vez fue de manera indirecta.

"Idiota. Si no me hubieses ayudado... Ahora estarías bien, tocando la guitarra y ligando a todas las chicas. Lo siento, ojalá cuando despiertes me hayas olvidado. Ojalá empieces de nuevo y la vida te sonría.  Aun te debo aquella cita, pero me temo..." Mi voz sonaba ronca por las lágrimas. Aparte la mirada pero hice un esfuerzo enorme por ver su cara. Imaginando sus ojos azules fijados en mi. Tan brillantes, que el echo de no verlos, me hacía sentir más la penumbra. "Me temo que no podrá ser. Siempre me has ayudado. Apareciste en mi vida varias veces, y aun así nunca llegue a pasar más de un día a tu lado. ¿Curioso no? Y ahora...Ahora no podremos volver a estar juntos. Sabes... odio despedirme, pero se cuando es lo mejor. Has sido un gran apoyo y siempre estabas ahí, aunque yo no te lo pidiese. Por eso...Gracias" Besé su frente, majándolo un poco. "Hasta siempre, Ángel"

Salí de la sala sin molestarme por quién me viese llorar. Fui a la habitación en la que estaba mi ropa, me puse el camisón sobre el del hospital y luego me tape con la bata. Me aleje de allí. Viendo cada corto momento que pase con el zorro negro. La fiesta de la playa, el comunicador, la librería, el concurso, la pradera... Todos en los que apenas habíamos intercambiado una mirada y tontas charlas. Y cada paso que daba, alejaba el peligro de él. Le alejaba de mi.

domingo, 9 de septiembre de 2012

90. Accidente

Estaba tirada en el suelo, con el cuerpo lleno de magulladuras y heridas. Todas y cada unas causadas por Drake. Y bajo mi cintura, un pequeño charco de sangre. Él se había marchado hace un rato, pero aun así no podía quitarme el miedo del cuerpo. Me aferré al inodoro y me apoye sobre la tapa a llorar.

Deberían haber pasado algunas horas desde que Lalo se marchó, y ya se podía apreciar las primeras y apagadas estrellas de la ciudad. Me quedé donde estaba, tenía el cuerpo dolorido con lo que no hubiese podido aguantar mucho en pie aunque quisiera. Entonces oí la puerta de entrada, Lalo debía de haber llegado. No quería que me encontrará en esté estado.

"¡¿Cristalice?!" Esa voz... Mis oídos debieron de jugarme una mala pasada. Pero no, allí estaba. A zanccadas oí que miraba de puerta en puerta hasta que entro en donde estaba. El horror y la confusión de Ángel me extraño. "¡Oh dios mio Cris! ¿¡Qué ha ocurrido?!" Tomó una de las batas, y ni se preocupo por mi desnudez.  (en otras circunstancias, lo hubiese golpeado y echado por pervertido)

"¿Q-Que haces..aquí?" Mi voz sonaba apagada y áspera por las lágrimas. Él me arropó y me ayudo a meterme los brazos por las mangas.

"Caminaba hacía tu casapara disculparme por lo del otro día, cuando vi que Drake salía del edificio. Pensé muchas cosas pero...esto...Es demasiado, nunca pensé que podría caer tan bajo" Me ató el cinturón pero en cuanto fue  atocarme, me aparte. "Tranquila, no voy a hacerte nada, debemos llevarte a urgencias, ¿crees que puedes caminar?" Me pusé en pié pero las piernas me flaquerón y si no llega a ser por sus brazos, me hubiese desmoronado.

Me dejé cargar en brazos hasta el coche. Me tubo que tapar con su chaqueta porque el coche estaba unas calles más abajo, ya que ni el pijama que me había puesto, ni la bata, me tapaban mucho del fresco. Ni siquiera me moleste en preguntarle como había logrado entrar en el apartamento. Ya en el coche, yo solo miraba al vació. Las imágenes de las últimas horas pasaron por mi mente. Parecía más una película que una experiencia.Tomamos un atajo por el bosque, al parecer el hospital estaba en las periferias de la ciudad. Circulábamos entre los pinos, todo estaba muy oscuro. Miré a Ángel, estaba muy tenso. Yo había logrado calmarme un poco y parecía que el dolor había menguado. Entonces note como  la velocidad aumentaba. Los pinos se volvieron borrones y apenas me daba tiempo a ver las estrellas.

"Ángel, baja la velocidad. Vamos demasiado rápido" Pero la velocidad seguía igual, incluso más cada minuto que pasaba. "Ángel..." Lo tome de la mano que tenía sobre la palanca de cambios. Este parecio reaccionar y me miró con ojos lastimeros.

"Yo..." Su voz sonaba grave. Muy distinta a su tono alegre y seductor de siempre.

"Baja la velocidad...Por favor" Este me miro y bajo la cabeza. Piso el freno, pero la velocidad se mantuvo.

"Oh no..."

"¿Qué pasa?"

"Los frenos... los han manipulado"

"Oh no, ¿qué haremos? ¡Sin frenos no podemos parar!" Ángel miro al frente y luego a mi, como si debatiese algo.

"Escucha Cris, vamos a salir de está te lo juró. Confía en mi" Me dio un apretón en la mano, antes de pegar un brusco volantazo. El coche salió de la carretera. Pude distinguir un tronco al que nos dirigíamos. Note algo  humedo en mis piernas, cuando baje la vista vi como una bolsa de agua empezaba a recubrirme el cuerpo.

"¡ÁNGEL!" Estiré mi brazo, pero Ángel tenía una mano extendida. ¡Él estaba controlando el agua!

"Adios Julieta" Empujo la bola de agua ,conmigo dentro, fuera del coche. El me sonreía con tristeza mientras yo gritaba llenando mis pulmones de agua. Vi como el coche se estrellaba contra el árbol. La burbuja debió de golpearse con algo, porque noté un dolor en la cabeza y todo se volvió negro.


Cuando abrí los ojos no habría ni transcurrido media hora. Miré mi cuerpo, algo mojado, tenía una herida abierta en la frente, las piernas algo raspadas y una piedra se había incrustado en mi brazo derecho. Genial como si no tuviese bastante con los moratones y magulladuras. Al parecer la bola de Ángel me había salvado la vida, pero no había quitado el golpe cuando exploto. Ángel...

"¡Ángel!" Abrí los ojos y vi el coche. No ardía, pero todo el morro delantero estaba aplastado.  Al menos las piernas, torpemente, funcionaban. Por lo que corrí hasta el coche, pero en la cabina del conductor no había nadie. El parabrisas estaba roto, por lo que Ángel debería haber salido volando a pesar del cinturón. "¡Ángel, dime algo! ¡Ángel!" Un gemido se oyó unos metros más alante. Eche a correr hasta el sonido.

"Oh dios mio... Ángel" El cuerpo del zorro estaba extendido en el suelo. Pero solo podía mirar a la sangre, al charco que cada vez se hacía más grande. "¡Ángel por favor responde!" Cogí su torso y le apoye la cabeza en mi regazo. "¡ÁNGEL!"  Sus parpados se movieron y abrió un poco los ojos.

"Hola princesa" Su voz estaba muy débil, no quería pensar que podría pasar si no lo llevaba pronto a un hospital

"Aguanta despierto Ángel, voy..voy a llamar a una ambulancia ¿si? Tu mantén los ojos abiertos" El zorro sonrió y con pesadez levanto una mano y seco una lágrima de mi mejilla. Sorbe con la nariz y me llevé la mano al bolsillo. Ya no recordaba que solo llevaba un pijama y la bata. "Oh no... mi móvil..."

"Te dejaría el mio pero..." Del bolsillo se saco el móvil echo añicos "Me parece que lo aplaste " Ser río, pero sonó más como el gemido de un animal herido. En esa situación, ¿aun tenia energía para bromear?

"Ángel por favor, no...no me dejes sola... Todo esto es por mi culpa, si no me hubieses ayudado ahora estarías bien..." No pude detener las lágrimas.

"¿Y dejar que ese cerdo te volviese a hacer eso? ¡Prefiero morir mil veces, ha que eso suceda y quedarme de brazos cruzados!" Me ruborice cuando dijo eso pero aun así, sentí miedo.

"T-tu no te vas a morir ¿me oyes?" Miré desesperada alguna forma de llegar al hospital. La carretera estaba desierta, y no había una sola cabina. Solo bosque, bosque y...más bosque. " ¡AYUDA! ¡HAY UN HERIDO, POR FAVOR, NECESITA ATENCIÓN MÉDICA!" Grite a la noche, con la respuesta de algún que otro aullido y el sonido de aves que salían espantadas.

"Cris... sien-siento lo del otro día...No debí gritarte..."Apenas me miraba, sus ojos empezaban a perder brillo.

"N-no tiene importancia, ahora lo que importa es salir de esta, juntos ¿vale?" Apenas se me podía entender entre sollozos. Vi como su mano empezaba a perder fuerza "No... Ángel, aguanta... yo..." Entonces grite. Rabia, tristeza, ira, frustración, miedo. Los deje salir. Cuando volví en mi, parecía haber aclarado un poco las ideas  Entonces le recordé, aquellas clases suyas. Como era... "Chaos...control..." Murmure sin que apenas me oyese yo misma.

"Cris..." Ángel me tomó la mano. Perfecto. "Si no salgo de esta, cosa que es posible, quiero que sepas que yo...te..." Se apagó, su voz. Asustada le tome el pulso, muy debil, debía de hacerlo ya.

"¡Chaos Control!" Ni una chispita. El corazon me bombeaba tan fuerte, que llegue  apensar que terminaría explotando. El segundero iba en mi contra. Probe varias veces, pero no funciono. Entonces recordé el colgante "Solo por unos momentos..." Indecisa me lleve las manos al cuello, pero no lograba desabrocharlo. Ángel empezó a respirar con mucha dificultad. Tiré con fuerza y logre soltarlo. Me lo guarde en un bolsillo y abracé a Ángel. "Por favor...funciona... ¡CHAOS... CONTROL!"

miércoles, 5 de septiembre de 2012

89. Inocencia desvanecida

AVISO IMPORTANTE!!
Este capitulo contiene temas bastante...no aptos para mentes inocentes o sensibles? (infantes por ejemplo o-o)   Lamento si causa algún trauma a alguien u__ù'...Pero os lo juro que no se podía evitar los siguientes sucesos ; O ; !!
PD: Lamento haber abandonado por tanto tiempo el blog pero ahora quiero regresar y espero que ustedes comenten! ; v ; Sino terminaré yéndome otra vez u . u



Llevaba un buen rato a remojo, mirando a la nada. Su recuerdo sonriendo regreso a mi mente. Resople y volví a hundir el rostro. ¿Por qué no dejaba de recordarle?  Los recuerdos de aquella noche en la pradera con Ángel, se veían interrumpidos por cortos flashbacks de momentos junto a Sonic. A pesar de estar bajo el agua, sentí el escozor propio de las lágrimas. ¿Por qué lloraba? ¿Por él? ¿Por Ángel? ¿Por no poder relacionarme con nadie sin sentir, que yo misma, podría terminar con su vida en cualquier descuido?

Odiaba aquella situación. Estaba encerrada en mí, y yo con ella. Mis sentimientos se habían vuelto un arma demasiado peligrosa. Sabía perfectamente que Alicia no se conformaría. Y que la cadena que la mantenía a raya, tarde o temprano terminaría cediendo. Temblé al imaginarme otra vez las pesadillas, su fantasma merodeándome y torturándome. Solo uniéndome a ella pararía. Pero aquella conexión breve que mantuvimos, me dí cuenta que sería aun más peligrosa.

No, no y no. No iba a pensar en eso. Alicia estaba encerrada y con el collar estaba a salvo. Pero el colgante no me protegía del dolor y la añoranza. Entonces rememoré aquellos momentos en la colina. Después de que me confesará a Ángel…

*FLASHBACK *

Tras confesar mi verdadera identidad, Ángel no hablaba. Estaba muy raro, ausente e impactado. Tras un rato de mirar al suelo aun impactado, solamente dijo:

“Tú…Tú eras la chica prisionera. La del comunicador…”

Al principio no le entendí pero luego acorde mis días en el ARK. Me lleve las manos a la boca, ahora yo era la impactada. ¡Por eso se me hacía tan conocida su voz! ¡Él fue el chico que me ayudo a ponerme en contacto con Tails! Mientras yo lucía como quién acaba de ver a un fantasma, ángel volvió a ser el mismo por breves instantes.

“ Aun tienes que cumplir tu parte del trato. La cita” Tras esa broma yo empecé a salir de aquella azotada de recuerdos y lo miré sonrojada. Pero no supe que contestar. De pronto sus ojos dejaron de mirarme a la cara y descendieron levemente. ¿¡Me estaba mirando los pechos!?

“¿¡Se puede saber que demonios mi-!?“ Estaba por golpearlo cuando me interrumpió.

“Ese colgante…” Como un acto reflejo me tomó muy fuertemente de los brazos “¿¡Dónde lo has conseguido!?”

“¡Ah! Me haces daño…”

“¡Contesta!” Sentí mucho miedo. Sus ojos no se veían iguales. El azul oscuro tenía unas motas verde intensas anormales. 

“¿¡A ti qué te importa!? ¡Suéltame, me haces daño!”  Lo miré enojada y de pronto las motas verdes desaparecieron y Ángel me miró confundido. Me soltó deprisa y se aparto de mi y yo de él. Ambos nos mirábamos con miedo.

“L-lo siento… yo…” El horror estaba plasmado en sus ojos. Nos sostuvimos la mirada, confusos por lo sucedido. Con la cabeza agachada y dándome la espalda, se puso en pie. “Será mejor que te llevé a casa. Lalo ya habrá llegado y estará preocupado por ti”

No discutí, ni le hable tanto por el descenso como por el regreso en coche. Sin despedirnos, tomé mi mochila y salí dando un portazo. La vacía casa me recibió con los brazos abiertos. Al cerrar la puerta me apoye y me deslice hasta terminar sentada en el suelo. Lloré y lloré agarrando el amuleto. Lamentando el amargo regalo que el destino me había brindado.

*FIN FLASHBACK*

Desde esa noche, no volví a ver a Ángel por el local ni ningún lado.  Llevaba unos días desaparecido y eso no hacía más que alimentar mi curiosidad. Saqué la cabeza y vi mi reflejo con el amuleto al cuello.

“Cuando Ángel lo vio, parecía reconocerlo. Debo hallar con él y descubrir que sabe el del amuleto. Puede que quizás sepa algo de los causantes de la muerte de mi familia adoptiva…”

Estaba decidido, mañana buscaría a Ángel. Aunque tuviese que poner patas arriba todo Broken Dreams, lo encontraría y le haría responder a mis preguntas. Con los ánimos renovados salí de la bañera y tome una toalla.
Me estaba secando las púas cuando hoy la puerta principal abrirse  cerrarse.

“¿Lalo? ¡Qué pronto volviste! ¡Estoy en el baño enseguida termino!” No obtuve respuesta más que el sonido de unos pasos fuertes. Muy diferentes a la gracia con la que se movía la ardilla. Se dirigía hacía el baño. Vi el manillar girarse.

“¿¡No puedes esperar un poco!? ¡Tengo que vestir- “ El horror se dibujo en mi cara al verle. ¿Qué hacía el aquí?

“Hola muñeca” Me guiño el ojo y me miro de arriba abajo “Fiiiu te luces muy sexy así con solo la toalla” Agarré con fuerza la toalla que cubría mi desnudo cuerpo.

“¿Qué haces aquí, Drake?” El erizo sonrió con narcisismo y empezó a caminar hacía mi. "¡Quieto o llamo a la policía!"

"¿Con qué teléfono?" Su picara sonrisa me erizo todas las púas. A pesar de mis amenazas y advertencias, él se acercó a mi y empezó a caminar  ami alrededor. Como una bestia que se prepara para atrapar a su asustada presa. "Vaya nena, me pones malo. ¿Por qué no nos dejamos de chorradas y vamos a lo que importa?"

Se abalanzó sobre mi, pero logré evadirlo en el último instante. Me coloque en la otra punta, frente a frente, esperando su próximo movimiento. Jugamos al gato y el ratón dos veces, antes de que un golpe suyo en mi pecho me cortará la respiración y me hiciera golpear contra la pared.

"Ya basta de juguecitos, niña. Ya que tu me estaría quieta, porque sino ¡TE INMOVILIZARÉ A GOLPES!" Iba a golpearme pero, a pesar de la conmoción, un reflejo me hizo agacharme y rodar. Pero cuando fui a levantarme para salir por la puerta, algo  me tomo de las muñecas.

"¿¡QUÉ!?" No entendí nada, Drake aun estaba en la pared de enfrente. Entonces las vi. Las sombras. Dos me sujetaban a ambos lados, impidiéndome levantar. Pataleé y grite ordenando que me soltarán.

"Esto es lo que yo quería, pero no seas tan escandalosa preciosa, aun ni hemos empezado" El sonreía mientras notaba como se sentaba sobre mi cadera. Acerco su rostro al mio y olió mi cuello "Delicioso... No puedo esperar más, es hora de hacer lo que llevo esperando todo este tiempo" Lo miré y negué primero levemente.

"No..¡No, NO POR FAVOR!"  Las sombras hicieron lo propio con mis piernas, separandolas a pesar de la fuerza que hice para mantenerlas cruzadas, fue inútil. Estaba inmovilizada. No podía escapar, solo gritar pidiendo ayuda y esperar a que aquella pesadilla terminase pronto. "¡SOCORRO! ¡ SUÉLTAME, NO NO!"

"Te ves tan linda cuando estás asustada..." En sus ojos grises se reflejaba la lujuria y el deseo. Se quito la camisa, luciendo sus músculos, y se agacho mientras oía como se empezaba a bajar la bragueta. Iba a besarme, espere a que estuviese cerca y lo escupí en un ojo "¡Arg! ¡Maldita zorra!" Una sonora bofetada fue la respuesta. Note que me había mordido en el labio inferior. "Puedo golpearte todo el día si sigues resistiéndote, preciosa, te puedo jurar que no me importa en absoluto" Me cogió la cara con fuerza y me beso. Yo empecé a escupir asqueada. "Tranquila preciosa, lo que viene ahora te gustará más" Sin poder hacer otra cosa que observar, vi como su mano deshacía el nudo de la toalla.

"Cuando salga de esta, ¡TE MATARÉ! ¡No seré tuya jamás!" Intente forcejear pero era inútil. Drake no me escuchaba, estaba muy centrado en deshacer el nudo. Tras eso, lanzo la toalla lejos, dejándome completamente desnuda a sus ojos, que brillaron con su maníaca sonrisa.

"Pues hoy vas a ser mía, en este preciso instante" Su carcajada se mezclo con mi gemido. Lo note. El pinchazo. El dolor. Grite de dolor, diciéndole que se detuviese. Pero no paro, siguió y más rápido. Había leído en alguna novela sobre la primera vez, pero yo siempre pensé que sería algo especial, intimo, con esa persona especial. No de esta manera. Deje caer mi cabeza y me rendí, era inútil cualquier cosa. Mire el techo imaginando las estrellas. Y de pronto una cara, una niña pequeña con dos trenzas, la reconocí, era yo de niña. Mi espejismo me sonreía y se despedía de mi. Antes de desaparecer vi a otra persona, Red aparecía con apenas 11 años y me tomaba de la mano. Llevándola lejos de mí. Vuelve... Por favor, vuelve...

Mi inocencia. Drake me arrebato lo único puro de mi ser. Y de la manera más cruel. Aquella noche, entre gritos y golpes, fui violada y maltratada.  Con el único consuelo de que aquello terminase pronto.